viernes, 26 de noviembre de 2010

Edicion Limitada Delta Sami Celebration Limited Edition

La Edición Limitada Delta Sami Celebration es la última entrega de la colección Indigenous People, iniciada en el año 2003, y está dedicada al único pueblo nativo de Europa que queda en la actualidad.
Sami es como se llama así mismo el pueblo que el resto del mundo conoce con el nombre de lapones; esta palabra de origen finés, es considerada como despectiva por los samis.
La edición está realizada sobre una resina de color azul, torneada a mano de una pieza maciza, con intervalos de unos pequeños anillos de otros colores como son el rojo, el verde y el amarillo que junto con el azul, forman la bandera Sami.
El clip, realizado en oro macizo de 18K, lleva un círculo esmaltado en azul y rojo, también representado en la bandera Sami y que tiene el significado de círculo solar, ya que los samis dicen ser descendientes del sol; en el centro de dicho círculo encontramos un diamante engarzado, con talla brillante, de 0,05 quilates.
Tanto en el cuerpo como en el capuchón lleva unos aros con representación de renos y motivos geométricos ancestrales, elaborados en oro macizo de 18K., al igual que el botón con que se adorna en la corona y que representa mediante un relieve, el Parlamento Sami; sobre el cuerpo y debajo de la palanca observamos el anagrama de la marca, así como “DELTA”, “ITALY”, y “SAMI CELEBRATION”.
El plumín es de 18K., con un dibujo estilizado de un reno, animal primordial para estas gentes del extremo norte de Europa; el número de pieza sobre el total está grabado en la superficie del falso culote.
El sistema de carga es mediante el uso de palanca lateral, sobre cuya superficie lleva la grabación “EDIZIONE 2007”.
Se han fabricado tan solo 63 ejemplares cada uno de los cuales tiene un precio de 2.150 Euros, saliendo a finales del año 2007.
A:Coleccion Delta Indigenous People / Delta Indigenous People Collection

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Waterman Lady Patricia Gold/Laque Burgundy (Descatalogada) Vintage

La conocida marca francesa, siguiendo su costumbre de diseñar piezas de escritura para su uso por parte de la mujer, lanzó al mercado una edición de serie, de gama alta, englobado en el concepto “Ideal”, la bellísima estilográfica denominada Lady Patricia y dentro de ella, la que hoy nos ocupa, y que no es otra que la Waterman Lady Patricia Gold/ Laque Burgundy.
De 11 cm., de longitud, llama poderosamente la atención el refinado trabajo realizado sobre el metal, en el se que mezcla laca de color burdeos en las partes redondas de la pieza, con pequeñas facetas chapadas en oro que van girando sobre un eje central; es la misma técnica que Parker usó para su Duofold DNA del año 2009, pero de una forma más sencilla, al hacerlo sobre resina.
En el capuchón, que no lleva clip, encontramos la corona de metal chapado oro, con terminación redondeada, que posee una línea tallada en la parte superior y una acanaladura más gruesa en la inferior; en el aro inferior que remata el capuchón, además de una acanaladura similar a la de la corona, vemos que lleva grabado “WATERMAN” y “MADE IN FRANCE”.
El cuerpo posee un culote con terminación redondeada, sin facetas y completamente lacado, separado del resto del cuerpo por un aro chapado oro con acanaladura; después le sigue la boquilla de plástico inyectado, con estrías para favorecer su agarre, que tiene un aro chapado en oro en su unión con el cuerpo y otro más grueso y con una acanaladura central en la zona de unión con el plumín; éste es de oro 18K., donde se lee “WATERMAN”, “IDEAL”, “PARIS” “18 K – 750” y un rombo donde figura “WAT”, el dibujo de una pluma en horizontal y “S-A”; el sistema de carga es mediante el uso de cartuchos pequeños, ya que el largo, habitual de Waterman, no le entra.
Se puso a la venta en el año 1987 y estuvo en fabricación hasta el año 1993, inclusive; de momento, la información que disponemos del precio es de 23.000 Ptas., unos 138 Euros y corresponde al último año de producción, es decir 1993.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Plumas y plumas, de Ignacio Carrión

Ha llegado a nuestras manos un artículo aparecido en el diario El País, el día 18 de Abril de 2004, y rubricado por Ignacio Carrión, escritor y periodista de dilatada y reconocida carrera, que atesora en su haber el Premio Nadal, otorgado en el año 1995 a su obra Cruzar el Danubio.
Bajo el titulo de Plumas y plumas, Ignacio nos habla del magnetismo de las estilográficas, de la relación entre personas que aman la escritura a pluma, del olor de la tinta, del sonido del plumín al danzar sobre el níveo escenario de una hoja de papel en blanco; nos relata el encuentro con un detallista (jubilados en la actualidad tanto él como su tienda, Olber) y su mundo, anécdotas personales y ajenas que se mecen al compás del tiempo que transcurre entre dos cargas de tinta, con aderezo de los sentidos y regado con el buen caldo de los sentimientos. Una “delicatesse” que no podía faltar en soloplumas y que tenemos el gusto de presentaros tras la pertinente autorización de Ignacio Carrión, a quien aprovechamos para agradecer su gentileza.


"No existe viaje de cercanías de recorrido mas corto que el que va de la pluma al papel. Lo hago diariamente y no por ello deja de sorprenderme o incluso de sobresaltarme ese viaje cuyo único combustible es la tinta.
A todo el mundo le gusta hablar de sus estilográficas. Siempre hay una historia que contar. Fue un regalo, una herencia, un hallazgo.
Reconozco que muchos escritores somos propensos al fetichismo de las estilográficas. No podemos pasar de largo por delante de un escaparate con plumas y otros instrumentos de escribir sin detenernos a mirarlos. Existe una atracción fatal, casi perversa. Y a menos que hagamos un esfuerzo sobrehumano acabamos entrando en la tienda donde se venden esas maravillas no tanto para comprar lo último (y no siempre lo mejor) como para indagar, olfatear y recrearnos observando todo eso.
El otro día me vi de pronto en el interior de una tienda antigua y diminuta de plumas en la calle Periodista Azzati, cerca de la plaza del Ayuntamiento de Valencia. No quería entrar. Tenía prisas. Pero sucumbí. Cuando quise salir ya era demasiado tarde. El vendedor, un hombre llamado Miguel Vicente González, estaba acodado en su minúsculo mostrador (la tienda mide siete metros cuadrados) y una vez dentro era imposible salir si a tus espaldas hay otro cliente (mas de dos no caben), cegando la puerta. En realidad tal puerta no existe por falta de espacio, de tal forma que ha sido eliminada la barrera disuasoria entre las estilográficas y el posible comprador.
Miguel Vicente González es, con un par de vendedores de los que fui cliente en Londres y Washington, el hombre que más entiende de estilográficas. No hay que verle mas que las manos (sus dedos parecen remojados en un tintero) y oírle hablar de las plumas que vende, ha vendido y venderá. Y también de las que repara, como un relojero a la antigua, en la trastienda.
Este hombre empezó de niño, a los once años, a trabajar con su padre en una tienda muy parecida a ésta en la calle Pintor Sorolla, junto a un negocio de efectos militares donde se vendían gorras de plato, medallas, galones y sables para desfilar. Allí aprendió el oficio. A su padre le llamaban Conklin de apodo, que era la marca de una de las mejores plumas de la época que se fabricaba en Toledo (Ohio, EEUU) y de la que vendían los modelos 5.000 y 7.000, según la carga de tinta que llevaran. Con la cinco mil se podían escribir cinco mil palabras. Y con la otra, siete mil.
Los clientes llegan como un goteo incesante a esta tienda que se parece mucho a una habitación familiar. El dueño los conoce a casi todos. Traen viejas plumas que a lo mejor tuvieron olvidadas durante años en un cajón. Y el experto las pone bajo la lente de aumento, las estudia unos segundos, mira al cliente y dice: "Ningún problema, pasado mañana estará como nueva".
A todo el mundo le gusta hablar de sus plumas. Siempre hay una historia que contar. Fue un regalo, una herencia, un hallazgo en un rastrillo. Y González (66 años) los escucha. Lleva medio siglo escuchando estas historias que siempre le parecen interesantes. Es un entusiasta de las estilográficas, una especie de página web especializada.
Yo soy fiel a Pelikan. Él se declara un fan de Waterman. Hablamos de una y otra marca. Probamos una y otra. Las comparamos con Aurora. Con Sheaffer. Con Parker. Con Montblanc. Y seguimos inamovibles en nuestras creencias.
Aquí mandaba el marqués de Montortal a su secretario a comprar o reparar sus aristocráticas plumas. "Era el único cliente que gastaba un punto de doble grueso, especial para firmar cheques, y lo hacía con tinta de la marca Signo porque no había de otra".
Ahora todo el mundo quiere marcas para todo, también para las estilográficas que se venden como joyas. Algunas lo son. Y aunque no las gasten, las llevan como si fueran relojes de oro. También quieren que funcionen con cartucho, como una pistola, cuando la auténtica pluma pide a gritos el émbolo, una carga directa, el tintero de buena rosca con el que puedes (y debes) viajar. La pluma es mas un trabuco que una metralleta.
En su Santuario de la Divina Pluma le conté a González lo que me ocurrió hace años. Mi venerable estilográfica desapareció de mi mesa un buen día. Hice el duelo escribiendo un quejumbroso relato en el que denunciaba el robo de aquella pluma y el pánico que su desaparición me había producido. ¿Y si quien me la arrebató se pone a escribir como yo, las mismas cosas que escribo yo, y me sustrae también la inspiración? Eso podría ser mi ruina. El artículo se publicó. A los pocos días recibí la llamada de un lector que deseaba conocerme. "Como usted yo soy otro fanático de las plumas y comprendo su total abatimiento", me dijo.
Nos citamos en un café. El tipo me miraba fijamente a los ojos y quiso conocer todos los detalles y circunstancias del robo. Parecía un policía. De pronto, espetó: "¿Por casualidad era su pluma una Montblanc gigante?" Me quedé helado. Saqué del bolsillo otra idéntica a la robada y entonces él soltó una carcajada: "¡Lo sabía! ¡Estaba seguro! Todos los que tienen una Montblanc necesitan tener una segunda Montblanc porque una de las dos está siempre en el taller...". Inmediatamente se identificó. Era el delegado de Parker en España. Y con cierta teatralidad, tendiéndome un estuche, dijo: "Le ruego que acepte esta Parker que le ayudará a olvidar a su ser querido".
Cuando terminé de contarle la anécdota al señor González, tomó instintivamente una Parker en sus manos: "Desde luego es una buena pluma, pero sobre todo aquel tipo era un gran vendedor..."
Es preciso creer en lo que uno vende tanto como en lo que uno escribe, pienso yo. Es preciso viajar con la pluma al papel creyendo que el papel desea recibir trazos de tinta, palabras que con el tiempo volveremos a encontrar en alguna carpeta, capaces de evocar incluso mejor que una fotografía situaciones, personas o emociones ya desdibujados.
Cuando cargo mi estilográfica lo hago como si cargara una jeringuilla con la única droga que me va a salvar en vida, y quién sabe si después de ella. Cargo la pluma con cierto respeto y solemnidad. Se trata de algo simple, lo sé, pero es mucho lo que pongo en juego."

sábado, 20 de noviembre de 2010

Edición Limitada Conway Stewart Dandy Heritage Limited Edition

Basándose en el diseño de las primeras Dandy, lanzadas allá por la década de los años 1920 y uno de los iconos de la marca inglesa, sale a la luz la Edición Limitada Conway Stewart Dandy Heritage.
Tanto el capuchón como el cuerpo están realizados sobre una resina de color negro, brillantemente pulida, que llevan un diseño grabado de tipo Art Decó. Las líneas en zigzag que van formando una serie de rombos, logotipo de la marca, a lo largo del cuerpo, le confieren a la estilográfica un bello y hermoso estilo, con un efecto visual único.
Todos los complementos de la pluma, como son corona, aro del capuchón, culote y boquilla están realizados en plata maciza, a excepción del clip, que es metálico chapado en rodio.
El plumín es de oro 18K., bicolor por aplicación de un baño de rodio selectivo que se aplica sobre él, a excepción del rombo logotipo de la marca, sobre el que se pueden ver una “C” y una “S” entrelazadas; debajo del logo lleva las grabaciones “CONWAY”, “STEWART”, “18 Ct” y “GOLD”; el sistema de carga es mediante el uso de cartucho y/o convertidor de émbolo.
Al parecer, si se prefiere, la casa puede cambiar la boquilla de plata maciza por otra de resina de color negro.
Salió a la venta en el año 2009 a un precio de 500 Euros, con una tirada de 200 unidades y ha recibido el premio “Brand Icon” de Pen World Reader`s Choice Awards, en el año 2010.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Parker Insignia Laque Winter Blue, Sea Green y Green & Bronce (Descatalogada) Vintage

Con el mismo diseño, en líneas generales, que su predecesora del año anterior, La Parker Insignia Laque se produjo en los acabados Winter Blue (azul), Sea Green (verde) y Green & Bronce (verde y bronce); tanto el capuchón como el cuerpo son de latón, a los que se aplica una película con el dibujo (el patrón del diseño siempre es el mismo), que después se complementa con un baño de laca protectora.
En el capuchón tenemos, la corona, que se separa del cuerpo por medio de un aro de plástico negro, en el que observamos un botón chapado en oro a cuyo alrededor hay un espacio hueco que permite la ventilación de la pluma; el clip es en forma de flecha; se remata con un aro donde podemos ver el anagrama usado en esos años, “PARKER”, “INSIGNIA”, “U.S.A.” y el código de fecha.
El cuerpo dispone de un alma interior de plástico inyectado, pegado, y que posee la rosca para unir éste a la boquilla; dicha boquilla está realizada en latón recubierto con una camisa de plástico inyectado de color negro, portando un plumín metálico chapado en oro con decoración de una línea que marca los gavilanes y un rombo compuesto por las líneas de tres rombos superpuestos, debajo de lo cual figura impresa la palabra “PARKER”.
El sistema de carga es mediante el uso de cartuchos y/o convertidor de émbolo, que recordamos, tienen que ser los propios de la marca.
Salieron al mercado en el año 1998 y se abandonó su producción en el año 2000, fecha a partir de la cual, la línea Insignia dejó de tener plumas estilográficas como complemento.

martes, 16 de noviembre de 2010

Sheaffer Pen For Men V -PFM V- Black (Descatalogada) Vintage

Hoy damos la bienvenida a la primera de las piezas con las que continuaremos el artículo general dedicado a la Sheaffer PFM; se trata de la Sheaffer Pen For Men V ó PFM V.
Con esta pluma vio la luz el plumín encastrado o “inlaid”, como se dice en inglés, que sería un reclamo tan famoso para la marca como el “White Dot” o punto blanco; tanto si ves un White Dot como un plumín encastrado, sabes inmediatamente que te encuentras ante una pluma Sheaffer.
Esta pluma tiene las generosas medidas que podemos encontrar en la moderna Legacy, que es una versión de la PFM.
El capuchón está chapado en oro, con una decoración compuesta por grupos de 10 líneas longitudinales grabadas en vertical, con espacios lisos entre ellos; además los grupos de líneas se van alternando a su vez, de manera que la mitad de ellos (4) son un tercio más cortos que los otros; en la parte inferior del capuchón hay una zona lisa a modo de aro, sobre el que se grabó “SHEAFFER’S – MADE IN U.S.A.”, con una grafía que une la “R” con la “S” final en el nombre de la marca; el clip, también chapado en oro, dispone en la parte superior del White Dot ó punto blanco.
El cuerpo es de plástico inyectado de color negro; el culote, que es necesario desenroscar para poder cargar la pluma, es del mismo material y tiene una pieza metálica chapada en oro a modo de botón decorativo; después encontramos un aro y tres pequeños resaltes que facilitan la sujeción del cuerpo al capuchón, y a continuación, la boquilla, que repite el plástico inyectado anteriormente y que abraza al plumin de forma romboidal, de oro 14K., con grabaciones “SHEAFFER’S”, “14 K”, el símbolo de registrado y en el extremo inferior, grabado en vertical “USA”; el sistema de carga es el denominado Snorkel, cuyo tubo de aspiración de tinta podemos ver alojado en el centro del alimentador.
Se puso a la venta en el año 1959, época en la que tenía un precio de 25 Dólares y se abandonó su producción en el año 1968.
A: Sheaffer Pen For Men -PFM- (Descatalogada) Vintage

domingo, 14 de noviembre de 2010

Edicion Anual Graf Von Faber-Castell 2004 Pen of the Year

La Edición Anual Graf Von Faber-Castell 2004, nos trae al recuerdo la Prusia de los siglos XVII y XVIII, cuando el ámbar, material que decora su cuerpo, era un patrimonio nacional al que solo accedían los príncipes y reyes de Bradenburgo-Prusia, que encargaban a reputados artesanos versados en su tratamiento, para que les realizaran obras de arte y regalos de lujo.
Entre 1701 y 1711 el rey Federico I de Prusia se empeñó en ser el poseedor de “el papel de pared más caro del mundo” y encargó a los mejores maestros artesanos el recubrimiento del que se dio en llamar Salón de Ámbar, obsesión ésta, que llevó prácticamente al Estado al borde de la ruina; tras su muerte, su hijo y sucesor Federico Guillermo I lo regaló al Zar de Rusia; con motivo de la reconstrucción de tan magna obra, Faber-Castell se ha aprovechado de los conocimientos de los modernos maestros que hicieron posible su recuperación, para ofrecernos la posibilidad de tener en nuestras manos un material natural cuya edad asciende a unos 45 millones de años.
El capuchón es el habitual de esta colección, totalmente platinado, y en él observamos que la corona lleva la grabación “GRAF VON FABER-CASTELL” alrededor del escudo familiar, logotipo de la marca; el clip con muelle, es el típico de estas piezas y el cierre es a rosca.
En el cuerpo encontramos una camisa formada por 6 anchos anillos de resina realizados de un bloque macizo, torneados y pulidos a mano, (bajo la atenta mirada de Boris Igdalov, director del Taller de Ámbar de San Petersburgo, que firma el certificado de autenticidad) entre los que se intercalan 5 anillos con baño de platino; el culote platinado, donde se puede leer “GRAF VON FABER-CASTELL” y “GERMANY”, lleva grabado en el tope final “PEN OF THE YEAR 2004” y en su depresión central se adorna con un trozo de ámbar; un aro platinado que sujeta el tejido al lado del culote lleva las grabaciones “GRAF VON FABER-CASTELL” y “GERMANY”; la boquilla, metálica y platinada, lleva una ventana de color azul transparente para ver el nivel de tinta; el plumín está realizado en oro de 18K., bicolor, por aplicación de máscara de rodio sobre los gavilanes y el escudo familiar, y debajo de éste lleva grabado “750” y “18Ct”.
El número de pieza figura en el mecanismo de acción del sistema de carga, sobre un botón de metal platinado donde leemos “PEN OF THE YEAR 2004” que es mediante el uso de émbolo, y al que se accede tras retirar el culote.
Salió a la venta en el año 2004 a un precio de 2.200 Euros cada pieza fabricada, que al final del año supuso una tirada de 2.300 estilográficas.
A: Coleccion Edicion Anual Graf von Faber-Castell Pen of the Year Collection