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martes, 11 de junio de 2013

Fabricación de Plumas de Acero (VII) - Manufacture of Steel Pens

“Veinte modelos, a lo sumo, deberían bastar para trazar las distintas variedades de escritura que existen. Para comprender que se cuenten por millares las clases de plumas, es preciso, es preciso tener en cuenta lo mucho que ha influido la moda y la fantasía en el desarrollo de esta parte de la industria que estamos examinando. La mayoría de las personas, cuando se le ofrece una pluma, se preocupa más de la novedad de su aspecto y de la originalidad de su forma, que de su adaptación conveniente á la clase de escritura en la que se ha de emplear. Bueno es tener en cuenta que no todas las plumas sirven para escribir. Desde hace poco tiempo se emplean plumas especiales para vacunar. Su poco precio permite tirarlas cada vez que se inocula á un niño, y de este modo se evitan los graves inconvenientes á que podría dar lugar el más pequeño descuido en la esterilización de la lanceta ó aguja que antes se empleaba. Los fotógrafos emplean plumas muy parecidas á estas para el corte de las pruebas sobre el papel. Cada forma de letra se hace mejor con su pluma correspondiente. Con algunas, la escritura resulta exactamente lo mismo que la hecha con pluma de ave.
Las destinadas a la escritura árabe están cortadas oblicuamente. Los que escriben música usan plumas de cinco puntos equidistantes que les prestan muy buen servicio. Han sido inventadas en Alemania y hoy encuentran mucha aceptación en todas partes. Con objeto de evitar el tener que mojar la pluma á cada momento, algunos inventores han aumentado la capilaridad de la pluma, añadiéndole superficies, curvas interiores ó exteriores, ó hilos metálicos que retienen mayor cantidad de tinta. Hoy se observa una marcada tendencia á darle esta disposición al porta-plumas que sirve de depósito á la tinta, como ocurre con las plumas estilográficas. Recientemente se ha inventado la pluma llamada del viajero, provista de anilina en polvo, negra ó azul. Basta sumergirla en agua para poder escribir. También las hay de formas curiosas y con grabados artísticos ó retratos de reyes y personajes célebres, que aparecen en los momentos oportunos y que logran alcanzar un éxito grande en determinadas circunstancias. Las plumas globulares y las plumas “Torre Eiffel” han tenido sus épocas, logrando alcanzar el favor del público en términos colosales.”

A: Fabricación de Plumas de Acero (I) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (II) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel Pens

domingo, 10 de marzo de 2013

Un Atentado de Caracter Social Attack of Social

Mostramos hoy la noticia aparecida en el diario Heraldo de Madrid, en su número 11928 del 26 de Abril de 1924; en ella se comenta el atentado sufrido por un importante personaje portugués y las insospechadas casualidades de la vida, que salvaron la suya. Como es habitual respetamos el texto tal cual fue publicado, pero en esta ocasión hemos preferido publicarlo por párrafos, debido a que en el original está en dos columnas y, creemos que de esta manera se acorta su lectura en soloplumas.

LOS PISTOLEROS DE LA “LEGION ROJA”
UN ATENTADO DE CARACTER SOCIAL
LOS AGRESORES LOGRAN EVADIRSE

LISBOA 26.- La tristemente célebre Legión Vérmela, grupo de pistoleros que ha realizado ya numerosos atentados de todas clases, se ha apuntado ayer una nueva “hazaña” en la lista de las que tiene cometidas.
D. José Julio Correia da Silva,director de la Sociedad de armadores portugueses y gerente de la Compañía de Navegación de Portugal, venía recibiendo hace tiempo cartas anónimas del citado grupo en las que se le amenazaba de muerte. El amenazado nunca hizo caso de estos anónimos a causa de su carácter decidido y nada miedoso.
Ayer, cuando el Sr. Da Silva abandonaba las oficinas de la Compañía de Navegación de Portugal, situadas en el número 81 de la calle del Arsenal, una de las de más tránsito de vehículos y peatones de la capital, con la intención de ir a almorzar a su domicilio, penetraron en la escalera de la casa tres individuos, bien trajeado uno de ellos y pobremente vestidos los otros dos, y encañonaron al Sr. Da Silva, que en aquel momento bajaba las escaleras, haciendo contra él numerosos disparos, hiriéndole de dos balazos en la cabeza y uno en el brazo izquierdo. La víctima cayó en el portal.
La alarma causada por las detonaciones fue enorme y provocó numerosas carreras, lo que dejó el campo libre a los pistoleros para huir. Un guardia cívico que acudió al lugar del atentado juzgo preferible atender al herido que perseguir a los criminales, a pesar de las protestas de aquél, y los atacantes fueron perseguidos únicamente por varios viandantes, que abandonaron la persecución ante la amenaza de sus pistolas y aún por los disparos que hicieron al llegar a un callejón, por el que desaparecieron.
A consecuencia de los nuevos disparos resultó herida en un brazo, una pobre mujer que transitaba por aquél lugar.
Es realmente milagroso que el señor Da Silva salvara su vida, ya que la bala que le hirió en el brazo izquierdo fue desviada por la pluma estilográfica que el herido llevaba en el bolsillo del chaleco, precisamente encima del corazón.
Después de conducido al hospital, el herido fué curado y radiografiado, siendo su estado satisfactorio.

martes, 5 de marzo de 2013

Gutierrez, 3 de Febrero de 1934 – Chiste / Joke


Revisando algún ejemplar de la revista Gutiérrez, de la cual hemos comentado en otro artículo anterior, hemos encontrado un chiste en el número aparecido el día 3 de Febrero de 1934.
En él podemos apreciar la importancia que todavía tenía la estilográfica en la escritura diaria y la, no menos importante, necesidad de una buena iluminación en el momento de escribir.
Solo hemos limpiado la imagen digitalmente ya que la copia a la que hemos tenido acceso estaba oscurecida por el paso del tiempo. Titulado La Hora Del Crepúsculo, la firma el dibujante Galindo.


sábado, 2 de marzo de 2013

Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel PensPens

“Si es imposible citar siquiera la infinita variedad de formas que tienen las plumas actuales, más imposible resulta todavía imaginarse las que podrán afectar en el transcurso del tiempo. Todos los días aparecen formas nuevas. Sus dimensiones varían igualmente en términos inverosímiles. En uno de nuestros grabados aparece el modelo más grande y el más pequeño que probablemente existen en el mundo. La grande, llamada pluma “Parthos” mide 82 milímetros por 1,5* de ancho. La pequeña, pluma “baby”, tiene exactamente 15 milímetros de longitud. En un a exposición celebrada hace poco en Inglaterra ha figurado un porta-plumas y doce plumas encerradados dentro de una avellana. Realmente estas plumas, de pequeñísimas dimensiones, constituyen verdaderas curiosidades y dan idea de hasta dónde puede llegar una industria que tan grandes progresos ha realizado en los últimos cien años. Por último, haremos constar que es verdaderamente curioso lo que ocurre con los estiletes empleados en los tiempos antiguos para escribir sobre tablillas de cera. Al cabo de cuarenta siglos los ha resucitado el gramófono para fijar sobre la blanda superficie de los cilíndros ideas y conceptos que más tarde han de ser reproducidos con la misma claridad y precisión que en el momento de ser registrados.”

*Posible error de redacción o impresión, ya que debería figurar 15 milímetros.

A: Fabricación de Plumas de Acero (I) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (II) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VII) - Manufacture of Steel Pens

miércoles, 20 de febrero de 2013

El Origen de la Pluma Estilográfica – The Origin of the Fountain Pen

El semanario “Gutiérrez” (Madrid, 1927-1935), fue una publicación de humor, un tanto alocada y en buena parte transgresora durante los años que sobrevivió. En sus páginas estamparon su firma autores como Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura y Ramón Gómez de la Serna, entre otros. En su número del 13 de Diciembre de 1930 se anuncia la creación de una nueva sección titulada Los Orígenes de las Cosas, que inicia su andadura con la pluma estilográfica; claro que… hay que tener en cuenta la personalísima visión del articulista que narra estos acontecimientos… ¿imposibles de ser realidad?
Un ejercicio de imaginación a vuela-pluma que bien merece tener un hueco entre nosotros.

ORIGEN DE LA PLUMA ESTILOGRÁFICA

El origen de la pluma estilográfica se pierde en esa oscuridad oliente a queso de gruyère que se denomina noche de los tiempos.
Parece ser que en la Edad de Piedra no se conocía la pluma estilográfica y, cuando el hombre deseaba expresar su pensamiento por medio de la escritura, cogía a su señora por los pies y, golpeándola rítmicamente contra una piedra, grababa en esta piedra una serie de hendiduras, muescas, abolladuras y anfractuosidades que constituían otros tantos signos del alfabeto primitivo.
Más tarde, la señora se sustituyó por un pincel hecho con rabos de animales y los golpes en la piedra pasaron a ser pinceladas dadas con dichos rabos, previamente mojados en materias colorantes.
Los rabos de animales que se preferían para este trabajo eran los de vaca, ternera, buey o toro, aunque estos últimos resultaban muy difíciles de adquirir, sobre todo cuando quería quitársele el rabo al toro estando vivo.
De suerte que, después de una larga práctica, llegaron a utilizarse exclusivamente como pinceles rabos de vaca. Esto obligó a montar verdaderos talleres de escritura, donde, en grandes cuencos de piedra toscamente labrada yacía la tinta -mezcla de líquidos diversos, tales como agua, aceite de animales, saliva, etc., y de substancias colorantes- y donde en grandes montones se veían multitud de rabos, arrancados a vacas de todos los tamaños: desde vacas de diez arrobas hasta vacas de tres pesetas.
Cuando una muchacha de aquella época quería escribir a su novio, o cuando un chico que estaba haciendo el servicio deseaba escribir a sus padres, se veían obligados a acudir a los talleres de escritura, donde, previo el pago de quince cocos o una piel de mamuth, les eran escritas las cartas que ansiaban en una piedra del tamaño del ruedo del Coliseo Romano, solo que sin leones.
Este sistema de escritura era, naturalmente, muy molesto, pues no todos los que deseaban escribir podían acudir a los talleres, y además, no todos tenían los quince cocos que solía costar el encargo.
Después de muchos años de sufrir las molestias de dicho sistema, en el año 3228 (antes de J. C.), un tío pulpo, denominado Chau-Chá, que estaba empleado en uno de los talleres de escritura, tuvo una feliz ocurrencia, que fué, ni más ni menos, que inventar la pluma estilográfica.
Veréis como ocurrió el suceso.
Considerando que el traslado de los cuencos de pintura y de los rabos de un lado a otro era faena erizada de dificultades, y comprendiendo la necesidad de convertir la escritura, hasta entonces inmóvil, en algo posiblemente trasladable, Chau-Chá ideó, en primer lugar, utilizar el rabo de vaca sin cortarlo de su sitio, y acto seguido, tuvo la inspiración de hacer lamer carbón a la vaca cuyo rabo pensaba utilizar. El resto os lo podéis suponer.
Al poco tiempo de lamer carbón, la vaca empezó a dar leche negra, y así que hubo logrado esto último, Chau-Chá cogió la vaca por un cuerno y salió andando.
De esta manera, cuando el ingenioso muchacho quería escribir, se limitaba a arribar a la vaca de espaldas a una piedra, la ordeñaba, mojaba el rabo en la pintura que producía la misma vaca y, dale que te pego, en un momento se escribía diez carillas.
La pluma estilográfica –es decir, el instrumento de escribir trasladable de un lado a otro- quedaba inventada.
Pronto la invención se extendió por todo el mundo existente entonces.
Y el llegar de aquella estilográfica primitiva a las que usamos nosotros ahora ha sido -sencillamente- una cuestión de perfeccionamiento.

martes, 12 de febrero de 2013

Celebración del 129 Aniversario de un Gran Invento / Anniversary Celebration of a Great Invention

Hoy se cumple el 129 aniversario de la concesión de la patente sobre el alimentador a Lewis Edson Waterman, padre de la pluma estilográfica tal y como la conocemos en la actualidad.
Recorriendo las hemerotecas hemos hallado un artículo publicado en Mundo Gráfico, del año 1934, en el que se recuerda que en esa fecha se cumplía el 50 aniversario; como lo hemos encontrado os lo transcribimos.

El Cincuentenario de un Gran Invento

El día 12 de Febrero se cumplen cincuenta años de la invención de la primera pluma-fuente práctica, por míster L. E. Waterman, de Nueva York. Todos nosotros sabemos el beneficio que este maravilloso invento ha reportado a la humanidad. Y bien pocos sabrán, seguramente, en qué consistió la base de la invención de la primera pluma-fuente práctica. Una de las dificultades mayores consistía en hacer llegar de una forma continuada la tinta desde el depósito hasta la punta de la plumilla en cantidad suficiente para escribir. Waterman lo resolvió fundándose en la ley física de la capilaridad (capilar, derivado de cabello), que hace que un líquido, en contacto con un tubo de diámetro infinitamente delgadísimo, siga por el mismo, incluso en sentido vertical. Construyó, pues, una pieza de unión. Llamada conducto, entre el depósito de la tinta (el mango) y la plumilla, con ranuras finísimas, por las cuales se desliza la tinta, suministrando a la plumilla continuamente la tinta que precisa para escribir. Esta fué la base principal del nuevo invento, bajo el cual vienen construyéndose hasta nuestros días las plumas estilográficas. Otras innovaciones y perfeccionamientos, cada uno de los cuales podrían igualmente calificarse de inventos, fueron añadiéndose en el transcurso del tiempo por Waterman a su pluma-fuente original, hasta llegar a hoy día a las modernísimas y perfectas plumas estilográficas que llevan su nombre.
El uso de la pluma-fuente se ha popularizado de tal suerte, que ha llegado a ser un instrumento no solamente apreciado, sino indispensable en la vida moderna y en todos los países, por lo cual, al recordar el invento de la primera pluma-fuente práctica, debemos expresar nuestra admiración a su inventor, míster L. E. Waterman.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens

“El precio de las plumas es muy variable. Las ordinarias se venden hasta 25 céntimos de franco la gruesa. Las que valían 160 francos hace cincuenta años, se venden hot á 60 céntimos. El promedio es de 70 céntimos. Los 100 kilogramos de plumas, completamente acabadas, dan unas 1.740 gruesas, correspondiendo á cada una un peso medio de 57 gramos. El deshecho de la fabricación asciende á un 54 por 100. Todas las que se fabrican en el mundo exigen unas 3.000 toneladas de acero, de suerte que si se quisiera convertir en plumas la torre Eiffel, en menos de dos años se habrían consumido todos los materiales que entraron en su construcción.
En América, la industria de las plumas de acero ha adquirido un desarrollo grande en estos últimos años. Se fabrican plumas de oro que son muy estimadas, á pesar de lo caras que cuestan, porque son inalterables. En caso de que se rompan son fáciles de arreglar por cualquier platero. Se componen de una aleación de oro y plata ó cobre fundido en lingotes de unos 30 centímetros de longitud por cinco de nacho y cinco milímetros de grueso. Calentado al rojo cereza, el lingote se sumerge en agua acidulada con ácido sulfúrico, laminándolo después. La parte más interesante de estas plumas, es que el revestimiento de su punta de iridio, que resulta mejor que el platino. A pesar de la competencia que hacen a las plumas de acero, éstas aumentan de año en año á causa de su baratura. El Oriente ofrece hoy un gran mercado para la exportación europea y americana. Los musulmanes, que rehusaban servirse de la pluma de ave, aceptan con suma complacencia la de acero, que no está expresamente prohibida por el Corán, como la que procede se seres vivos.”
A: Fabricación de Plumas de Acero (I) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (II) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VII) - Manufacture of Steel Pens

miércoles, 23 de enero de 2013

Método para Escribir Escritura Vertical Española /Method for Vertical Writing in Spanish

La revista Alrededor del Mundo, en su número 404 de fecha 27 de febrero de 1907, incluye un apartado denominado Averiguador Universal, en el que se publicaban preguntas enviadas por los lectores y se contaba con la buena voluntad de otros lectores, para que respondieran a los diversos temas, según sus conocimientos. Como es normal en este tipo de artículos de tiempos pasados que os proponemos, mantenemos la distribución, expresiones y grafía del original:

A la 2.211.- ¿Se ha publicado en España algún método
  para aprender la escritura vertical?

No conozco más que uno y dudo que se haya pu-
blicado algún otro; pero, en vista del tiempo trans-
currido sin que nadie conteste a su pregunta, creo
no estará de más mencionar aquél, por si fuese de
utilidad para el autor de la misma.
Se titula dicho método: Primer método ilustrado de
lectura por medio de la escritura española vertical, y es
su autor el doctor D. Rufino Blanco y Sánchez, pro-
fesor de caligrafía en la Escuela Normal de Maes-
tros. La obra consta de siete cuadernos. Además,
el mismo autor ha publicado un papel especial para
ejercitarse en este estilo de escritura.

Alejandro Sáinz.
Madrid

miércoles, 16 de enero de 2013

Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens

“Les falta todavía la operación más delicada, la de hendirlas. Se hace con una prensa de mano cuando la pluma está casi concluida. En las plumas ordinarias, esta operación se hace también á máquina. La prensa de mano que se utiliza en las plumas de buena calidad, se compone de dos bloques de acero finos, de temple muy duro, de bordes extremadamente fuertes, que cortan como unas tijeras. La pluma es dirigida hacia el punto de encuentro de los dos bloques por medio de guías fijos á la prensa y mantenidas en el punto exacto donde se cierran las tijeras. La incisión se dibuja perfectamente desde la punta hasta el agujero central; pero una vez levantada la hoja se cierra en tales términos que es difícil percibirla á la simple vista. Para formar idea de la destreza que adquieren algunos obreros, bastará decir que hay plumas hasta de siete puntos, que tienen seis incisiones. Por último se las barniza, después de haberlas plateado ó dorado, o de haberles dado cualquiera de los otros colores que generalmente se emplean. Estas diversas coloraciones se obtienen por oxidación ó por la galvanoplastia. Con ellas no solo se embellece la pluma y se la preserva de la oxidación producida, sino que se evita su oxidación por las tintas ácidas.
Antes de quedar completamente lista la pequeña pluma, ha tenido que pasar por veinte manos distintas. No puede darse prueba más elocuente de las aplicaciones prácticas de la división del trabajo. Eso sin contar con que aún queda el examen de las plumas para desechar las que por cualquier concepto resultan deficientes y el envasado. Los industriales rivalizan en este punto y hacen grandes alardes de ingenio y de buen gusto para presentar sus mercancías en las condiciones más ventajosas de competencia. En algunas fábricas forman con las plumas combinaciones y cuadros que son verdaderas obras de arte.”
Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel Pens

lunes, 7 de enero de 2013

Escribir con las Uñas Writing with nails

Noticia aparecida en la revista Alrededor del Mundo, en su número 404 del 27 de Febrero de 1907. Publicamos el artículo tal cual aparece, respetando en todo momento el original, del titulado “Escribir con las uñas”

ESCRIBIR CON LAS UNAS
A un individuo que vive en Manhattan (Estados
Unidos) se le ha ocurrido un medio muy original
para no gastar un céntimo en plumas ni en mangos
para escribir y llevar siempre consigo el material
necesario, que no es otro que la uña del dedo índice
de la mano derecha.
El citado sujeto se ha dejado crecer la uña durante
doce meses hasta que ha alcanzado cerca de tres
centímetros de largo, y una vez cortada como si se
tratase de una pluma de ave, el hombre moja el dedo en
tinta y escribe con bastante rapidez.
El escribir en estas condiciones no es tan fácil
como á primera vista paréce, porque la falta del con-
trapeso que ofrece el mango y la posición diferente
á que obliga á tener la mano el dedo-pluma, requie-
ren cierta maña y no poca práctica hasta que los ca-
racteres salgan bien trazados.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Vender Plumas Estilográficas To sell fountain pens

Pequeño apunte recogido de Avante Revista Mensual de Pedagogía del año 1936, bajo el título El Inventor De Argumentos, en el que se pondera a las personas que saben crear un argumento de venta eficaz y conseguir con él convencer al consumidor.
Entre otros dos ejemplos se cita este:

PARA VENDER PLUMAS ESTILOGRÁFICAS
Un fabricante ha hecho el cálculo de lo que cuesta no usar una buena estilográfica. En el cálculo entran el gasto de plumillas y manguilleros, de tinteros, posos de tinta y especialmente los borrones que estropean los escritos y el tiempo que se tarda en mojar la pluma cada cinco palabras.
El argumento es convincente y por ello el anunciante encabezaba los anuncios diciendo: ¿Cree usted que el tiempo es oro?

martes, 18 de diciembre de 2012

Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens

“En Francia se producen se producen anualmente 300.000 kilogramos de plumas de acero. Hay una sola casa, la de Blanzy-Poure, que envía todos los años al mercado las dos terceras partes de la producción nacional. La producción total del mundo en dos mil millones de plumas. Siendo esto así corresponden dos plumas anuales para cada habitante del planeta, excepción hecha de los salvajes, que no saben escribir, y de los chinos, que usan pinceles para su escritura.
Birmingham, Berlín, Nueva York y Boulogne Sur Mer, monopolizan la fabricación de plumas de acero. En todo el mundo no hay más que diez y seis fábricas que se reparten las cuatro ciudades citadas. En ellas es donde la hoja de acero sufre las operaciones necesarias para convertirse en una buena pluma. La primera operación es el laminado en frío de las hojas, préviamente templadas en aceite para evitar las erosiones. En seguida se apoderan de ellas hábiles obreros, que las cortan por medio de una máquina de balancín. Esta operación exige dos condiciones indispensables: perfecta regularidad en el corte y perder la menor cantidad de metal posible. Después se marca la pluma, luego se la comprime para darle la elasticidad necesaria y, por último, se la da la forma de gotiera cilíndrica que todas tienen. Hirviéndolas en una solución de sosa se les quita la grasa y por medio de una máquina parecida á los tostadores de café, se las seca; una vez desengrasadas, en seguida se las pulimenta, haciéndolas girar durante cuarenta y ocho horas en barriles llenos de arena y esmeril húmedos muy finos. Unas 15.000 plumas pueden ser objeto de las operaciones indicadas en las veinticuatro horas.”
Fabricación de Plumas de Acero (II) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel Pens

jueves, 6 de diciembre de 2012

Tinta Para Plumas Estilográficas – Ink Pens

Nuevo aporte de Miguel, y de nuevo extraído de la revista La Escuela Moderna, esta vez de un ejemplar de Enero de 1914, tal y como figura en su página 25 que publicamos, como siempre, siendo fieles al original.
“TINTA PARA PLUMAS ESTILOGRÁFIACAS
Las tintas ordinarias dan malos resultados porque su evaporación demasiado rápida provoca la desecación de la delgada capa que se adhiere a la pluma, y por otra parte, las materias disueltas que contienen en alta proporción, forman depósitos que ensucian la pluma y obstruye el canal de salida.
Como las tintas que se venden para las plumas estilográficas suelen ser caras, creemos de utilidad dar a conocer el medio de fabricarlas uno mismo. Hay que emplear una buena tinta de campeche del comercio (tinta de escribir común), diluída en su volumen de agua. Hecha la disolución se agrega al líquido de 2 a 5 por 100 de glicerina, para impedir la evaporación rápida.
Esta tinta da tan buenos resultados como las que se venden especialmente para las plumas estilográficas.”

sábado, 24 de noviembre de 2012

Fabricación de Plumas de Acero (II) - Manufacture of Steel Pens

Segunda entrega del artículo publicado en la revista Madrid Científico, en su número 527, publicado en el año de 1906.

“Wise fundó en Londres el año de 1805 la primera fábrica de plumas de acero que ha existido en Inglaterra. Sus sucesores, Gillot y Perry, modificaron los procedimientos rudimentarios usados al principio. Las primeras plumas tenían la forma de un largo cilindro, cortado en una de las extremidades para que terminase en punta hendida. Ajustadas á un mango de madera, presentaban una disposición muy parecida á la que todavía ofrecen las plumas de dibujo. Costaban 7 pesetas y media cada una, próximamente lo que cuestan hoy las plumas estilográficas, y no tiene por lo tanto nada de extraño que se tomaran toda clase de preocupaciones para evitar su estropeo. Para llevarlas de una parte á otra se las encerraba en cajas adecuadas. Entre ellas había algunas de marfil y de hueso, que eran verdaderas obras de arte. La forma que actualmente tiene las plumas se la debemos á los sucesores de Wise. Reduciéndolas á la parte mínima que se utiliza en la escritura, se pudieron emplear en su fabricación aceros mejores. Una montura hecha de metal ordinario unía la pluma con el portaplumas. Perry, de Manchester, fué el primero que sacó patente de invención para sus plumas. Esto ocurrió el año de 1830. Es indudable que aquel hombre fué uno de los grandes vulgarizadores de la pluma de acero. Él fué el que tuvo la idea de tallar los puntos en la misma pluma. Esto se obtenía antes por la yustaposición de dos generatrices del cilindro; pero como éste se abría en seguida, las plumas no podían servir mucho tiempo. Gillot sustituyó el corte á mano de Perry por una especie de prensa de estampar de balancín. Además, perfeccionó el procedimiento de temple y lavado del acero, lo pulimentó mejor y dio á la pluma la flexibilidad de que carecía. Actualmente ocupa 1.000 obreros en su fábrica, habiendo convertido el modesto taller de otros tiempos en una gran manufactura moderna, en la que se utilizan todos los adelantos científicos y mecánicos que ha puesto á nuestra disposición el progreso de la época en que vivimos.”

A: Fabricación de Plumas de Acero (I) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (IV) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (V) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VI) - Manufacture of Steel Pens
Fabricación de Plumas de Acero (VII) - Manufacture of Steel Pens

lunes, 12 de noviembre de 2012

Para Que Cierren Bien Las Plumas Estilográficas / To closeable fountain pens

Otra pequeña gran colaboración de nuestro amigo Miguel, nuestro “ratón de biblioteca” particular, que aprovecha para hacernos llegar información de nuestro interés, cuando la descubre en sus investigaciones, que dicho sea de paso y a modo de agradecimiento, nada tienen que ver con lo que aquí nos ocupa. En este caso, es un pequeño apunte publicado originalmente en la revista La Escuela Moderna y más concretamente en su número de Enero de 1908, que reproducimos a continuación tal cual figura en su página número 17, respetando el modo de expresión de esos años.

“PARA QUE CIERREN BIEN LAS PLUMAS ESTILOGRÁFICAS
Tan pronto como se nota que la tapa no ajusta bien, se expone á la llama de un mechero de gas ó alcohol durante algunos segundos, y después, colocandola sobre una mesa, se hace rodar tres ó cuatro veces alternativamente hacia delante y hacia detrás con la palma de la mano. Después la tapa ajustará tan perfectamente como el día que se compró. Este procedimiento solo puede aplicarse á las plumas de vulcanita, pero no á las de celuloide, pues éstas arderían.”

Con el nombre de vulcanita se conocía tambien a la ebonita.

domingo, 28 de octubre de 2012

Fabricación de Plumas de Acero (I) - Manufacture of Steel Pens

Nuestro amigo Miguel, siempre investigando en su afán de aumentar sus conocimientos, ha colaborado de nuevo con soloplumas con otro hallazgo relativo al mundo de las plumas.
Se trata de un artículo publicado en la revista Madrid Científico, en su número 527, publicado en el ya lejano año de 1906, y que publicaremos en siete veces a fin de no hacerlo pesado.
Nos limitaremos a transcribir dicho artículo, respetando íntegramente el original, por lo cual nos pueden sorprender ciertas expresiones o formas de escribir ciertas palabras que, con el paso de los años, han cambiado o han caído en desuso.

"Podemos asegurar, sin temor á que se nos tache de exagerados, que de cincuenta años á esta parte no se ha hecho ningún invento que haya tenido éxito tan grande como el de las plumas de acero. Comparada con la pluma de ave y con los estiletes y punzones de los tiempos antiguos, la pluma de acero representa un progreso colosal. Para que la educación popular se difundiera, era de todo punto necesario que apareciese un medio sencillo, económico y de fácil manejo, con el que todo el mundo pudiese expresar sus ideas por medio de la palabra escrita. La aspiración, universalmente sentida hoy de que todos sepan escribir, resultaría irrealizable sin el auxilio que presta la pluma metálica al hombre que piensa y fija en la hoja de papel los conceptos é ideas que brotan de su cerebro. Pretenden los franceses reivindicar para un compatriota suyo la gloria del invento. Es verdad que el año de 1750, un tal Arnoux, de Rouen, trató de fabricarlas, pero los mismos franceses reconocen que el excesivo coste á que resultaban las plumas le hizo renunciar á su fabricación, sin que procurase vencer dificultades que el creyó insuperables y que estaban muy lejos de serlo. En realidad, el invento de las plumas de acero se lo debemos a los americanos. Un obrero de Baltimore, P. Williamson, fué el inventor de este objeto minúsculo que tantas cosas grandes ha hecho. Asistía á una escuela nocturna y como buen americano, repugnaba á su modo de ser, esencialmente práctico, emplear la primera parte de la clase en sacarle punta á una pluma de ave. Por aquella época era ya de uso corriente en América la frase de que el tiempo es oro y antes que derrochar la fortuna que para él representaba invertir todas las noches unos cuantos minutos en sacarle punta á la pluma de ave, prefirió inventar algo, é invento la pluma de acero. Explotado el asunto de la manera que saben hacerlo los yankis, en poco tiempo obtuvo muchos beneficios. Apercibidos los ingleses de lo que ocurría al otro lado del Atlántico, inmediatamente comenzaron á explotar la nueva industria."

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Fabricación de Plumas de Acero (III) - Manufacture of Steel Pens
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jueves, 10 de febrero de 2011

Porta Tinta, Invento Español – Ink Holder Spanish invention

Nuestro amigo Miguel, que nos prestó su experiencia para realizar el artículo “Estilográficas y Funerarias”, es un apasionado investigador de la historia, historias y costumbres de su pueblo natal, Pola de Lena, en Asturias.
Para ello, recorre sus caminos, visitas casonas e iglesias, charla con los paisanos… y se sumerge de lleno en bibliotecas, rascando por aquí y por allá, en busca de algo nuevo que complete sus conocimientos.
Fruto de esos desvelos, es el texto que brindamos a continuación, recogido de un periódico de 1921 que iban a tirar a la basura; a pesar de nuestro interés, y el suyo, en desarrollar el tema o aclarar en que consistía, no hemos conseguido ningún dato más; así pues, seguiremos investigando para intentar actualizar este artículo, pero consideramos que a pesar de todo podía ser interesante darlo a conocer, y quien sabe si debido a ello, alguien que supiera del asunto podría ayudarnos a esclarecerlo.
Gracias Miguel, por hacernos partícipes de aquellos asuntos que, desarrollando tus estudios y coincidentes con nuestros intereses, compartes generosamente con nosotros y con todos los amantes de las plumas.
Este es el texto:
INVENTO ESPAÑOL
Dispositivo porta-tinta “Tuñón” para plumas. Permite escribir 300 palabras sin tomar tinta más que una vez. Las librerías de capitales y pueblos importantes que deseen la venta exclusiva, solicitar a su inventor, Manuel G. Tuñón, Pola de Lena, (Asturias).

lunes, 22 de noviembre de 2010

Plumas y plumas, de Ignacio Carrión

Ha llegado a nuestras manos un artículo aparecido en el diario El País, el día 18 de Abril de 2004, y rubricado por Ignacio Carrión, escritor y periodista de dilatada y reconocida carrera, que atesora en su haber el Premio Nadal, otorgado en el año 1995 a su obra Cruzar el Danubio.
Bajo el titulo de Plumas y plumas, Ignacio nos habla del magnetismo de las estilográficas, de la relación entre personas que aman la escritura a pluma, del olor de la tinta, del sonido del plumín al danzar sobre el níveo escenario de una hoja de papel en blanco; nos relata el encuentro con un detallista (jubilados en la actualidad tanto él como su tienda, Olber) y su mundo, anécdotas personales y ajenas que se mecen al compás del tiempo que transcurre entre dos cargas de tinta, con aderezo de los sentidos y regado con el buen caldo de los sentimientos. Una “delicatesse” que no podía faltar en soloplumas y que tenemos el gusto de presentaros tras la pertinente autorización de Ignacio Carrión, a quien aprovechamos para agradecer su gentileza.


"No existe viaje de cercanías de recorrido mas corto que el que va de la pluma al papel. Lo hago diariamente y no por ello deja de sorprenderme o incluso de sobresaltarme ese viaje cuyo único combustible es la tinta.
A todo el mundo le gusta hablar de sus estilográficas. Siempre hay una historia que contar. Fue un regalo, una herencia, un hallazgo.
Reconozco que muchos escritores somos propensos al fetichismo de las estilográficas. No podemos pasar de largo por delante de un escaparate con plumas y otros instrumentos de escribir sin detenernos a mirarlos. Existe una atracción fatal, casi perversa. Y a menos que hagamos un esfuerzo sobrehumano acabamos entrando en la tienda donde se venden esas maravillas no tanto para comprar lo último (y no siempre lo mejor) como para indagar, olfatear y recrearnos observando todo eso.
El otro día me vi de pronto en el interior de una tienda antigua y diminuta de plumas en la calle Periodista Azzati, cerca de la plaza del Ayuntamiento de Valencia. No quería entrar. Tenía prisas. Pero sucumbí. Cuando quise salir ya era demasiado tarde. El vendedor, un hombre llamado Miguel Vicente González, estaba acodado en su minúsculo mostrador (la tienda mide siete metros cuadrados) y una vez dentro era imposible salir si a tus espaldas hay otro cliente (mas de dos no caben), cegando la puerta. En realidad tal puerta no existe por falta de espacio, de tal forma que ha sido eliminada la barrera disuasoria entre las estilográficas y el posible comprador.
Miguel Vicente González es, con un par de vendedores de los que fui cliente en Londres y Washington, el hombre que más entiende de estilográficas. No hay que verle mas que las manos (sus dedos parecen remojados en un tintero) y oírle hablar de las plumas que vende, ha vendido y venderá. Y también de las que repara, como un relojero a la antigua, en la trastienda.
Este hombre empezó de niño, a los once años, a trabajar con su padre en una tienda muy parecida a ésta en la calle Pintor Sorolla, junto a un negocio de efectos militares donde se vendían gorras de plato, medallas, galones y sables para desfilar. Allí aprendió el oficio. A su padre le llamaban Conklin de apodo, que era la marca de una de las mejores plumas de la época que se fabricaba en Toledo (Ohio, EEUU) y de la que vendían los modelos 5.000 y 7.000, según la carga de tinta que llevaran. Con la cinco mil se podían escribir cinco mil palabras. Y con la otra, siete mil.
Los clientes llegan como un goteo incesante a esta tienda que se parece mucho a una habitación familiar. El dueño los conoce a casi todos. Traen viejas plumas que a lo mejor tuvieron olvidadas durante años en un cajón. Y el experto las pone bajo la lente de aumento, las estudia unos segundos, mira al cliente y dice: "Ningún problema, pasado mañana estará como nueva".
A todo el mundo le gusta hablar de sus plumas. Siempre hay una historia que contar. Fue un regalo, una herencia, un hallazgo en un rastrillo. Y González (66 años) los escucha. Lleva medio siglo escuchando estas historias que siempre le parecen interesantes. Es un entusiasta de las estilográficas, una especie de página web especializada.
Yo soy fiel a Pelikan. Él se declara un fan de Waterman. Hablamos de una y otra marca. Probamos una y otra. Las comparamos con Aurora. Con Sheaffer. Con Parker. Con Montblanc. Y seguimos inamovibles en nuestras creencias.
Aquí mandaba el marqués de Montortal a su secretario a comprar o reparar sus aristocráticas plumas. "Era el único cliente que gastaba un punto de doble grueso, especial para firmar cheques, y lo hacía con tinta de la marca Signo porque no había de otra".
Ahora todo el mundo quiere marcas para todo, también para las estilográficas que se venden como joyas. Algunas lo son. Y aunque no las gasten, las llevan como si fueran relojes de oro. También quieren que funcionen con cartucho, como una pistola, cuando la auténtica pluma pide a gritos el émbolo, una carga directa, el tintero de buena rosca con el que puedes (y debes) viajar. La pluma es mas un trabuco que una metralleta.
En su Santuario de la Divina Pluma le conté a González lo que me ocurrió hace años. Mi venerable estilográfica desapareció de mi mesa un buen día. Hice el duelo escribiendo un quejumbroso relato en el que denunciaba el robo de aquella pluma y el pánico que su desaparición me había producido. ¿Y si quien me la arrebató se pone a escribir como yo, las mismas cosas que escribo yo, y me sustrae también la inspiración? Eso podría ser mi ruina. El artículo se publicó. A los pocos días recibí la llamada de un lector que deseaba conocerme. "Como usted yo soy otro fanático de las plumas y comprendo su total abatimiento", me dijo.
Nos citamos en un café. El tipo me miraba fijamente a los ojos y quiso conocer todos los detalles y circunstancias del robo. Parecía un policía. De pronto, espetó: "¿Por casualidad era su pluma una Montblanc gigante?" Me quedé helado. Saqué del bolsillo otra idéntica a la robada y entonces él soltó una carcajada: "¡Lo sabía! ¡Estaba seguro! Todos los que tienen una Montblanc necesitan tener una segunda Montblanc porque una de las dos está siempre en el taller...". Inmediatamente se identificó. Era el delegado de Parker en España. Y con cierta teatralidad, tendiéndome un estuche, dijo: "Le ruego que acepte esta Parker que le ayudará a olvidar a su ser querido".
Cuando terminé de contarle la anécdota al señor González, tomó instintivamente una Parker en sus manos: "Desde luego es una buena pluma, pero sobre todo aquel tipo era un gran vendedor..."
Es preciso creer en lo que uno vende tanto como en lo que uno escribe, pienso yo. Es preciso viajar con la pluma al papel creyendo que el papel desea recibir trazos de tinta, palabras que con el tiempo volveremos a encontrar en alguna carpeta, capaces de evocar incluso mejor que una fotografía situaciones, personas o emociones ya desdibujados.
Cuando cargo mi estilográfica lo hago como si cargara una jeringuilla con la única droga que me va a salvar en vida, y quién sabe si después de ella. Cargo la pluma con cierto respeto y solemnidad. Se trata de algo simple, lo sé, pero es mucho lo que pongo en juego."